Pasando octubre te escribo estas líneas
Para contarte de mis malos sabores
Para no saber más de ti y enamorarme
Camino y veo perros amarrados a sus dueños
Y dueños amarrados a sus perros
Un hombre con traje fosforescente pasa delante de mi ventana
Puedo ver sus botas de trabajo y el peso de sus dedos cargando un taladro
Veo la maldita mirada de las cosas que quedan por hacer en la jornada
Compre tres litros de vino tinto para manchar mis camisas blancas
Y despertar por la mañana reprimiendo mi mal comportamiento
Hoy te ofrezco mi cuerpo
Comprometido como las hojas de los árboles al otoño
Te invito a encender mis lámparas
A tomar el té, y a decirme me estoy yendo